Blessed When Persecuted

02-01-2026Weekly ReflectionFr. John Muir

A priest I know was once falsely accused of a terrible crime. The claim was wild and easily disproved, but for a while, it didn't matter. In the atmosphere shaped by the abuse crisis of the early 2000s, the public assumption was guilty until proven innocent. His name was dragged through the mud, and his ministry placed on hold. I had the privilege - and the burden - of walking closely with him during that time. He was angry.

He was confused. He felt abandoned and deeply disoriented. The last thing on his mind was the words of Jesus in today's Gospel: "Blessed are you when they insult you and persecute you and utter every kind of evil against you falsely because of me ... Rejoice and be glad" (Matthew 5:11-12). Rejoice? He felt anything but. And yet ... something holy slowly grew in him. Not overnight, and not without pain.

But as the truth came to light and his name was cleared, I watched him become more Christlike - more patient, more compassionate, more detached from human approval. Maybe you haven't faced something so dramatic. But where do you feel judged? Misrepresented? Overlooked? Maybe someone else got the credit or the promotion. Maybe someone you love isn't getting their due. In those moments, the Cross of Jesus is near. When we feel accused, that's when we ask him for the grace not just to endure, but somehow, mysteriously, to rejoice and be glad.

- Father John Muir ©LPi


Bienaventurados Cuando Son Perseguidos

Las lecturas de este domingo son tan fuertes en cuanto a la pobreza y la humildad, que parecen no concordar con la sociedad actual. Existen ciertas realidades en el mundo donde los pobres, los humildes y los inmigrantes no tienen cabida en los planes de los ricos y poderosos. Sin embargo, para consuelo ante esta situación, esto ya ocurría en tiempos del profeta Sofonías. Fijémonos en sus palabras: "Busquen al Senor ustedes, todos los humildes de la tierra, los que cumplen sus preceptos; practiquen la justicia y busquen la humildad; tal vez esto los proteja el día de la ira del Senor" (Sofonías 2:3).

Son los pobres y los sencillos quienes siempre están buscando y confian- do en Dios. Optar por la pobreza es un verdadero don del Espíritu Santo, que implica servir y trabajar por el Reino de Dios. La pobreza de espíritu debe penetrar el mundo con la ternura y la misericordia de Dios. Cada bautizado debe asumir la responsabilidad de hacer que esto suceda. Las bienaventuranzas proclamadas por Jesus en el Evangelio de hoy son una ensenanza clave para la vida diaria.

Al escuchar su Palabra, nos sentimos bienaven- turados y tambien comprometidos a decir "si", como María, a la voluntad del Padre. "Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construya puentes de diálogo, siempre abierta a recibir con los brazos abiertos a todos, a todos aquel- los que necesitan nuestra caridad, nuestra presencia, el diálogo y el amor" (Papa León XIV). Esto nos hará felices como comunidad y como sociedad. ¡Felices al estilo de Jesús!

©LPi

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